Inversores solares autoconsumo

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Un inversor de autoconsumo convierte la corriente continua de los paneles en alterna para alimentar los consumos de la vivienda o el negocio. Es el equipo que define el comportamiento de toda la instalación: cuánta potencia puede entregar, cómo gestiona los excedentes y si más adelante podrás añadir baterías.

¿Inversor de autoconsumo o inversor híbrido?

El de autoconsumo convierte y vierte: aprovecha la producción para los consumos y manda a la red lo que sobra. El híbrido incorpora además la etapa de carga de baterías.

La decisión práctica no es técnica sino temporal: si no vas a poner baterías nunca, el de autoconsumo es más barato y suficiente. Si existe la posibilidad de ponerlas en unos años, el híbrido evita cambiar el inversor entero, y la diferencia de precio inicial es menor que el coste de sustituirlo después.

¿Qué potencia de inversor necesito?

Se dimensiona con dos criterios a la vez. El ratio DC/AC entre paneles e inversor, que en España suele quedar entre 1,1 y 1,3: con 6 kW de paneles, un inversor de 5 kW trabaja mejor durante más horas del año. Y la potencia contratada, porque el inversor no debe superar lo que permite tu conexión.

Sobredimensionar el inversor “por si acaso” no da más producción: da un equipo trabajando a carga parcial, donde el rendimiento de conversión es peor.

¿Qué inversores de autoconsumo tenemos?

Trabajamos la gama Fronius GEN24 en sus versiones Primo (monofásica) y Symo (trifásica), de 3 a 10 kW. Son los mismos equipos que la gama Plus pero sin la etapa de batería, con la electrónica y el software de gestión idénticos.

Si quieres limitar la inyección a red necesitarás además un medidor de energía. Y para validar la configuración de strings, usa la calculadora de paneles en serie y paralelo.